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Hablar
con sus hijos, familia y amigos es recordar una época diferente:
de entrega de sacrificio y de amor a los colores patrios, y sobre
todo de una profunda humildad. Hablar de Cariota es ver a través
del tiempo y revivir sus glorias.

No
sólo es dudar, sino afirmar que dentro del balompié nacional no
volverá a existir otra figura como la de Juan Francisco Barraza;
su entrega, sacrificio, patriotismo y su prerenne humildad seguirán
viviendo en el corazón de los salvadoreños.
Cariota
fue llamado al regazo de Dios el pasado lunes 29 de diciembre de
1997 a la 1:15 de la tarde, luego de sufrir una crisis cardíaca
en el Hospital Zacamil. Migueleño de corazón, Juan Francisco
nació un 12 de Marzo de 1935, en la cálida Perla Oriental. Fue
precisamente a los equipos migueleños de Dragón y Águila a
quien dedicó los mejores años de su vida futbolística.
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Para conocer más de la mítica
figura hablamos con el heredero de su nombre, el Doctor Juan
Francisco Barraza García quién además del nombre también heredó
de su padre la pasión por el fútbol.
El
doctor Barraza hace remembranza de todos los recuerdos
relacionados con su padre pero lógicamente muchas cosas se le
escapan sin embargo afirma que lo que no se olvidará nunca es que
"lo que soy se lo debo a mi padre".
"El ha sido para todos nosotros un ejemplo, ya que siempre
fue escrito en las cosas materiales y espirituales, nos enseño el
respeto a Dios y a los semajantes, todo ha sido fundamental en
nuestras vidas", afirma.
Barraza
a sus 62 años se mantenia activo en el deporte que amaba, se
mantenía como entrenador del equipo de Casa Presidencial y hace
unos dias hacía la broma a sus amigos de Reparto Valle Nuevo para
que lo inscribieran en el equipo de papi fútbol.
La
funeraria donde se velaban sus restos mortales era una reunión
familiar,sus amigos y compañerosde equipo contaban toda y cada
una de las anécdotas y repetían sin cesar que "él fue el
mejor futbolista que ha tenido el país".
Ya
hay un estadio con su nombre en su ciudad natal San Miguel, su
huella es imborrable, y su legado debe ser tomado en cuenta po las
nuevas generaciones y no dejar que se pierda en el olvido.
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