CORAZON DIESTRO Cristian Villalta


Una mujer legendaria como los recuerdos de todos los migueleños, le enseño el oficio. "La Pocha" le apodaban los hijos del calor, una gorda buena gente, tomando bajo su tutoria a todos los mocosos, con el pie descalzo y el corazón desnudo hizo de las empolvadas que rodeaba al Estadio Charlaix, la más hermosa de las escuelas.
 

A los aficionados migueleños, les entregó eternas tardes para el recuerdo, enhebrando con la aguja mágica que calzaba su continente edredones de alegría que arropa los sueños de cualquiera

Ahí con la pelota de trapo y su pobreza como interlocutora, Juan Francisco descubrió tres secretos. Uno, que era zurdo, dos, que en el monólogo con la redonda se le iría la vida, tres, que en la vida, quién no lo da todo, no da nad. "Cariota" lo dió todo.


A los aficionados migueleños
, les entregó eternas tardes para el recuerdo, enhebrando con la aguja mágica que calzaba su continente edredones de alegría que arropa los sueños de cualquiera. Cuatro coronas, cientos de goles,milagros con un balón reproducidos,no estampitas para los feligreses, sino en parejas y parejas y parejas de ojos, que atónitos fotagrafiaban sus cañonazos, tratando de aprehender lo inaprehensible.
     


A sus contemporáneos les regaló con jugadas inolvidables como aquella que valió para un Campeonato Olimpico Centroamericano en el corazón del Distrito Federal. México cayó primero, merced al talento de "Marilet" Montoya, del "Chilenito" Valencia, de Conrado Mirada, sus cómplices en el arte de pintar victorias. También tuvo que ver en en la clasificación a los Juegos Olimpicos de 1968, y en el Mundial del 70. Los números insultantes cuando se trata de un genio, dicen que anotó 24 goles, que jugó 64 partidos vistiendo el azul y blanc, que nunca vió una tarjeta roja, que era el consentido de todos sus entrenadores, soberbia del orden redimida ante el portento de la libertad, esa, que pertenece sólo a los iluminados.

Pero, más alla de toda la maravilla que Juan multiplicó besando el césped, ahora cuando su voz, cuando su aliento, cuando su sonrisa humilde y el cansino paso de su zurda ya no animan el planeta, nos brinda la lección postrera.


Vida y muerte
han faltado a mi vida dijo alguién "Y memoria", acortaría-resignado- el futbolista ausente. La historia la escriben los vencedores, musitan los marxistas, eternos perdedores. Sin embargo tratándose de la otra historia, esa que los prúfogos de la pobreza escriben con una pelota como diestro pincel, no hay excusa para la desmemoria. En un país como este (El Salvador), en el que los poderosos siguen esmerándose en quitarnos el derecho para recordar, "Cariota" es una muestra de que la belleza es inolvidable e irreducible. Diestro con la bola, diestro con la sonrisa. Un corazón diestro.
   

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