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Una mujer
legendaria como los recuerdos de todos los migueleños,
le enseño el oficio. "La Pocha" le apodaban los hijos
del calor, una gorda buena gente, tomando bajo su tutoria a todos
los mocosos, con el pie descalzo y el corazón desnudo hizo de las
empolvadas que rodeaba al Estadio Charlaix, la más hermosa de las
escuelas.
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A
los aficionados migueleños, les entregó eternas tardes
para el recuerdo, enhebrando con la aguja mágica que
calzaba su continente edredones de alegría que arropa los
sueños de cualquiera |
Ahí
con la pelota de trapo y
su pobreza como interlocutora, Juan Francisco descubrió tres
secretos. Uno, que era zurdo, dos, que en el monólogo con la
redonda se le iría la vida, tres, que en la vida, quién no lo da
todo, no da nad. "Cariota" lo dió todo.
A los aficionados
migueleños,
les entregó eternas tardes para el
recuerdo, enhebrando con la aguja mágica que calzaba su
continente edredones de alegría que arropa los sueños de
cualquiera. Cuatro coronas, cientos de goles,milagros con un balón
reproducidos,no estampitas para los feligreses, sino en parejas y
parejas y parejas de ojos, que atónitos fotagrafiaban sus cañonazos,
tratando de aprehender lo inaprehensible.
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A sus
contemporáneos les regaló con
jugadas inolvidables como aquella que valió para un Campeonato
Olimpico Centroamericano en el corazón del Distrito Federal. México
cayó primero, merced al talento de "Marilet" Montoya,
del "Chilenito" Valencia, de Conrado Mirada, sus cómplices
en el arte de pintar victorias. También tuvo que ver en en la
clasificación a los Juegos Olimpicos de 1968, y en el Mundial del
70. Los números insultantes cuando se trata de un genio, dicen
que anotó 24 goles, que jugó 64 partidos vistiendo el azul y
blanc, que nunca vió una tarjeta roja, que era el consentido de
todos sus entrenadores, soberbia del orden redimida ante el
portento de la libertad, esa, que pertenece sólo a los iluminados.
Pero,
más alla de toda la maravilla
que Juan multiplicó besando el césped, ahora cuando su voz,
cuando su aliento, cuando su sonrisa humilde y el cansino paso de
su zurda ya no animan el planeta, nos brinda la lección postrera.
Vida y muerte
han faltado a mi vida dijo alguién
"Y memoria", acortaría-resignado- el futbolista ausente.
La historia la escriben los vencedores, musitan los marxistas,
eternos perdedores. Sin embargo tratándose de la otra historia,
esa que los prúfogos de la pobreza escriben con una pelota como
diestro pincel, no hay excusa para la desmemoria. En un país como
este (El Salvador), en el que los poderosos siguen esmerándose en
quitarnos el derecho para recordar, "Cariota" es una
muestra de que la belleza es inolvidable e irreducible. Diestro
con la bola, diestro con la sonrisa. Un corazón diestro.
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